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El Filtro de partículas FAP o DPF

El Filtro de partículas FAP o DPF
04/04/2019

El filtro de partículas es un sistema anticontaminación que retiene y elimina las partículas que se generan en la combustión de los motores diésel y gasolina. Un sistema imprescindible para evitar uno de los contaminantes más peligrosos de los coches con motor de combustión interna.

Uno de los puntos que más ha condicionado el desarrollo del automóvil en los últimos años ha sido en cuidado del medio ambiente. Buscando frenar el deterioro provocado al planeta nacieron una serie de normativas que obligan a los fabricantes de automóviles a limitar los niveles contaminantes de sus modelos. Las primeras normas y cambios significativos vinieron con la normativa Euro V, pero, si una Normativa EURO ha sido restrictiva, esa es la VI, que ya está en su fase C y que ha sufrido varias revisiones, cada cual más dura que la anterior.

Para cumplir con los niveles marcados por la Euro VI se desarrolló el filtro de partículas, también conocido como FAP o DPF. Conocer qué es el filtro de partículas, cómo funciona y su mantenimiento te permitirá entender mejor tu vehículo.

¿Qué coches llevan filtro de partículas? – Hasta hace poco, hablar de filtro partículas implicaba hablar de diésel, y el FAP está presente en todos los coches modernos con motores que funcionan con este carburante. A partir del año 2006, los fabricantes comenzaron a instalarlos en sus modelos para cumplir con la normativa anticontaminación.

Sin embargo, los motores de gasolina sufrieron un importante cambio cuando se puso de moda el “downsizing” y aparecieron motores de baja cilindrada, inyección directa y sobrealimentación, cuyo proceso de funcionamiento, generaba más partículas. Unido al endurecimiento de la normativa de emisiones, obligó a buscar una solución, que se encontró en la aplicación del FAP también en motores de gasolina.

¿Cómo funciona un filtro de partículas diésel? – El FAP funciona como un colador que, ubicado en el conducto de escape del motor, se encarga de retener las partículas sólidas que se generan en la combustión del motor. En su interior encontramos una serie de celdas de elementos porosos de carburo de silicio, el cual está impregnado en platino y paladio. Las diferentes partículas que se forman como resultado de la combustión, que se realiza en el motor, son obligadas a pasar a través de estas celdas antes de ser expulsadas al exterior. El FAP retiene todas las partículas sólidas, dejando pasar únicamente los gases. Las partículas sólidas, en forma de hollín, van quedando acumuladas en el filtro. Mediante una medición de la diferencia de presión entre la entrada y la salida del filtro de partículas, el sistema electrónico del coche detecta cuando es el momento de vaciar este colador.

La forma de eliminar estos restos que han ido quedando es la denominada “fase de regeneración”. En esta fase, la temperatura interna del filtro se eleva hasta los 550º-600º, temperatura a la cual se pueden quemar todas las partículas que se han acumulado en el FAP, y limpiar así el sistema. Para elevar la temperatura del FAP se inyectar una cantidad extra de combustible en el motor, lo cual hace que se eleve la temperatura de combustión dentro del motor y, por tanto, la de los gases de escape.

Regenerar el FAP de una forma no automatizada, también se consigue circulando unos 30 minutos a un régimen superior a 2.500 rpm, de manera que  el sistema habrá alcanzado por sí solo una temperatura óptima para realizar la quema. Evidentemente, un uso urbano acabará debilitando a la larga el FAP, siendo este uno de sus principales problemas.

El proceso de regeneración hará que las partículas sólidas se conviertan en minúsculos átomos, no tan perjudiciales para el entorno, que serán expulsados al exterior. Tras una regeneración realizada correctamente, el filtro debería quedar limpio de cualquier tipo de sedimento y listo para volver a llenarse captando partículas. Pero los problemas vienen al interrumpir este necesario proceso de regeneración.

Problemas con el filtro de partículas – De media, los ciclos de regeneración suceden cada 1.000 kilómetros. Es importante saber cuándo está ocurriendo la fase de regeneración porque interrumpirla genera problemas. Si nuestro vehículo no nos informa de cuándo está sucediendo esta fase de regeneración mediante algún testigo en el cuadro, tendremos que agudizar los sentidos y estar atentos a vibraciones al ralentí, un sonido del motor más ronco de lo habitual, olor a aceite, aumento del consumo instantáneo, ….. hechos que nos servirán de indicativo de que se está produciendo una regeneración. Lo primero es no apagar el vehículo y, lo recomendable, es dar una vuelta que propicie una buena quema del hollín, sabiendo que esta fase puede durar desde 10 a 25 minutos aproximadamente.

Si se interrumpe un ciclo, al arrancar de nuevo el coche, este intentará volver a iniciar el proceso. Si en sucesivos intentos no consigue llevar a cabo el ciclo al 100%, se encenderá el testigo de error en el cuadro de mandos. Este aviso nos indicará que se precisa realizar una regeneración forzada de inmediato, y el vehículo sigue funcionando, pero en la mayoría de los casos entrará en modo de emergencia, reduciendo las prestaciones, para evitar dañar el FAP. por lo que te recomendamos que te tomes muy en serio su cuidado.

¿Cómo evitar problemas con el filtro de partículas? – Lo primordial es respetar las normas del fabricante en cuestiones como, por ejemplo, el uso del aceite. Suelen recomendar aceites de un tipo específico que soportan la inyección extra de combustible cuando el motor realiza una fase de regeneración.

Evitar los trayectos cortos y hacer frecuentemente alguno largo y a velocidad constante. Como ya te hemos contado, si únicamente acumulamos trayectos cortos y urbanos no se darán situaciones idóneas para limpiar el interior del filtro. Se saturará con más rapidez y habrá más posibilidades de interrumpir un ciclo de regeneración. Lo ideal es realizar trayectos por autopista, al menos cada 800 kilómetros, a un régimen superior a las 2.500 rpm, a velocidad constante y durante al menos 15 minutos.

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